Hipocalcemia en Vacas Lecheras

La Hipocalcemia clínica, es decir, la Paresis Post-parto o Fiebre de Leche, es una patología grave de la vaca recién parida. La Fiebre de Leche se presenta cuando hay una severa caída en los niveles de calcio sanguíneo lo cual ocasiona una alteración de la función neuromuscular. La demanda de calcio por parte de la glándula mamaria al inicio de la lactancia, es dramática, si se toma en cuenta que la concentración de calcio en la leche es 12 veces más alta que la concentración de este elemento en la sangre. La vaca que al parir genera 10 litros de calostro, requiere para ello 23 g de Ca, que equivalen a nueve veces el total de calcio disponible con que la vaca cuenta.

La vaca que alcanza una producción de 40 litros de leche necesita 56 g de calcio para producirlos. Los niveles normales de calcio sanguíneo son de 10 mg por cada 100 ml y la hipocalcemia se presenta cuando estos niveles caen por debajo de los 6.5 mg por cada 100 ml.

El calcio que llega al plasma sanguíneo proviene de dos fuentes principales:

  1. El calcio de la dieta (absorbido del intestino) y el procedente de las reservas de los huesos. La vaca recién parida necesita introducir a su plasma sanguíneo al menos 30 g diarios de Ca. 
  2. A la vaca le toma dos semanas el habilitar la liberación de calcio de sus huesos y la vaca recién parida con frecuencia no recibe suficiente calcio de la dieta debido a su pobre apetito.
  3. Control hormonal del calcio sanguíneo.

Incremento en los niveles de calcio: Se lleva a cabo por la acción coordinada de la “Hormona del Paratiroides” (Paratohormona o PTH) y de la “1,25-hidroxivitamina D3” [1, 25 (OH)2 D3] producida en el riñón. Cuando el nivel de calcio sanguíneo llega a ser elevado, éste es detectado por unos “receptores especiales sensores de calcio” (CaSR) y con ello se produce la inhibición tónica de la secreción de la PTH.

Esos receptores sensores de calcio están unidos a una Proteína G y están presentes en los tejidos involucrados en la homeostasis
del calcio (glándula paratiroides, riñón, huesos, intestinos).

La PTH es liberada cuando los niveles de calcio bajan y actúa provocando un incremento en la re-absorción de calcio del
filtrado del glomérulo renal y también incrementa la resorción de calcio en los osteoclastos de los huesos. Se calcula que una
vaca típica tiene de 6 a 10 g de calcio soluble en los fluidos de sus huesos y cuando experimenta acidosis metabólica esa cantidad de calcio soluble se incrementa otros 6 u 8 g adicionales.

La PTH estimula un rápido transporte del calcio desde los fluidos óseos hasta el fluido extracelular.

La PTH por otro lado, también induce la producción de la enzima “1α hidoxilasa” en el riñón. Ésta permite la conversión de la Vitamina D en “1,25-hidroxivitamina D3” [1, 25 (OH)2 D3], la cual a su vez estimula: 1) la síntesis de “proteínas transportadoras de calcio” que mueven el calcio a través de las células epiteliales del intestino; y 2) la síntesis de otra enzima, la “CaATPasa” la cual bombea el calcio del interior de la células hacia el plasma. Es importante mencionar que esta última enzima es dependiente de los niveles de magnesio, por lo que debe cuidarse mucho el aporte adecuado (0.4%) de este mineral en la ración de vacas próximas al parto.

Disminución de los niveles de calcio: Se mencionó ya que los niveles altos de calcio en sangre son detectados por receptores sensores de calcio (CaSR) que desencadenan la inhibición de la secreción de la PTH. Por otro lado, la glándula Tiroides genera la hormona Calcitonina en sus células-C parafoliculares.

La Calcitonina inhibe los efectos de la PTH y en consecuencia incrementa la deposición de calcio en los huesos. También incrementa la excreción del calcio y del fósforo a través del riñón. Los estrógenos producidos por la placenta en el momento del parto, también complican el asunto de las hipocalcemias, ya que disminuyen la resorción de calcio de los huesos. También existe una proteína relacionada con la PTH, denominada PTHrP que es producida en las células epiteliales de la glándula mamaria y es quien se cree está involucrada en estimular el transporte del calcio desde la sangre hacia la leche.

Prevención de la hipocalcemia.

La estrategia para prevenir el problema tiene que buscar como objetivo primordial que los sistemas de transporte de calcio, tanto el de los huesos como el intestinal, se adapten rápidamente para proporcionar al plasma sanguíneo el Ca que la vaca está requiriendo inmediatamente después de su parto, dada la pérdida del mismo a través del calostro y la leche.

Para estimular la resorción de calcio óseo a calcio sanguíneo es necesario limitar el consumo de Ca en el período seco y preparto, procurando que las vacas no reciban más de 50 a 80 g por día (esto hace que se incremente la producción de PTH). El aporte de fósforo debe limitarse al 0.35% de la ración (su exceso interfiere con el metabolismo de la Vit. D), pero no debe haber déficit de magnesio, que debe mantenerse al 0.4%. 

También es importante la capacidad de respuesta de los tejidos involucrados en el transporte de Ca a la acción de la PTH. Se conoce que una ligera acidosis incrementa dicha capacidad de respuesta lo cual resulta en un incremento en la resorción de Ca de los huesos así como una mayor síntesis de la vitamina 1,25 (OH)2D3 en el riñón. Esto se debe a que los receptores para la PTH mejoran su función en un pH más ácido. Por eso es necesario lograr que la vaca esté en un estado de ligera acidosis desde los días previos al parto   en el día del parto y eso lo determina el balance entre los tipos de iones [minerales con carga eléctrica positiva (cationes) o negativa (aniones)]; que la vaca ingiera en su dieta de preparto.

El nutricionista tiene que calcular ese balance. Fórmula ejemplo:
Diferencia entre cationes y aniones = (0.38Ca2+ + 0.3Mg2+ + Na+ + K+) – (Cl- + 0.6SO4 2-).

La fracción decimal antes del símbolo de cada elemento toma en cuenta la absorción promedio de ellos en el ganado. A la suma de todos los cationes se le substrae la suma de todos los  aniones. El resultado de esta diferencia se da en miliequivalentes por Kg (mEq / Kg) y el objetivo aquí es que dicha diferencia sea negativa en unos 100 mEq/Kg (-100 mEq/Kg), para lo cual se necesita lograr que las vacas consuman mayor cantidad de aniones que de cationes.

El principal obstáculo es el catión potasio (K) ya que es un mineral muy abundante en los forrajes, por lo que se tiene que evitar forrajes ricos en potasio en las raciones de preparto y luego, como complemento, añadir sales que contengan aniones (carga negativa) como son los cloruros (de amonio) o los sulfatos (de magnesio). Otra fuente de aniones son los productos a base de Ácido Clorhídrico. Si no se evitan los forrajes altos en potasio, es factible que la diferencia inicial catión-anión sea demasiado positiva. Cuando ésta llega a ser de +250 mEq/Kg o mayor, no es fácil transformarla hasta – 100 mEq/Kg, pues se tendría que añadir tal cantidad de sales aniónicas (que son de mal sabor), que la dieta sería rechazada. Por ello es indispensable tratar de evitar forrajes ricos en potasio.

La acidosis ligera causada por la dieta con diferencia catiónanión de – 100 mEq/Kg, se verá reflejada en el pH urinario de las vacas que la consumen, ya que su orina será también ligeramente ácida (pH 5.5-6.5); por lo que se recomienda  monitorear dicho pH urinario en las vacas de preparto que ya tengan unos 3 días consumiendo la ración aniónica.

Ello nos indicará si la ración de preparto está cumpliendo este objetivo. Si no hubiese forma de evitar forrajes altos en potasio y la
diferencia catión-anión de la ración fuese +250 mEq/Kg o mayor, lo más seguro es que tengan que emplearse fuentes orales de Ca al parir la vaca, como pueden ser pastas de Propionato de calcio (que también aportaría energía), para incrementar la absorción pasiva de Ca del aparato digestivo. Se pueden inyectar también análogos de la vitamina D al momento del parto para incrementar la actividad de las hormonas calcitróficas ya mencionadas. 

La prevención de la hipocalcemia depende mucho de que la vaca logre una buena absorción de Ca del aparato digestivo, pero dicha absorción está determinada no solo por los mecanismos homeostáticos ya mencionados sino también por la concentración de otros minerales en el aparato digestivo. 

Aquí cabe mencionar tres puntos importantes: 

  1. Concentraciones muy altas, o bien demasiado bajas de fósforo en la ración, restringen la absorción del Ca. En este caso, la relación ideal calcio:fósforo es de 1:1. 
  2. Concentraciones muy altas de magnesio afectan la absorción del Ca. Sin embargo es importante que no haya deficiencia de Mg, manteniendo un aporte de 0.4% en la ración.
  3. Quizá más importantes que los efectos que pueda tener el potasio sobre el pH sanguíneo (dificultando la acidosis que buscamos); son los efectos directos que tiene sobre la absorción del Ca por la vía del gradiente electroquímico transepitelial, ya que inhibe la absorción del Ca en el intestino y también en el glomérulo renal. Debe evitarse eluso de forrajes muy ricos en potasio. Para el ganado, lo ideal sería que los forrajes no tuviesen más de 10 g de potasio por Kg de M.S. pero esas concentraciones limitarían el desarrollo de las plantas forrajeras. Se sabe sin embargo que parte del fertilizante a base de potasio puede ser remplazado por otro que contenga sodio en lugar de potasio y así lograr producir forrajes con menor concentración de potasio.

Factores predisponentes.

Vacas con condición corporal excesiva al parto (con problemas de hígado graso) tienen mayor predisposición a hipocalcemia ya que la movilización de ácidos grasos puede afectar los niveles de calcio en la sangre. Algunas razas como la Jersey tienen un menor número de receptores para la Vitamina 1,25 (OH)2D3 en su intestino y esto afecta la efectividad de dicha vitamina para incrementar la absorción de calcio del intestino. 

Otro factor es, desde luego la edad, ya que tanto la habilidad para liberar Ca de los huesos y la habilidad para transportarlo a través de los epitelios intestinales; como también la síntesis de la Vitamina 1,25 (OH)2D3 van disminuyendo con la edad. 

Esto se debe a que va disminuyendo la cantidad de receptores para esta vitamina en el intestino y también a un incremento en
la actividad de la enzima C-24Hidroxilasa que la inactiva. 

Todo lo anterior se suma al hecho de que las vacas de 3 o más lactancias producen más leche y por ende tienen mayor demanda de calcio. 

2 comentarios sobre “Hipocalcemia en Vacas Lecheras

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.