La sobrealimentación en rumiantes (Parte II)

El exceso de proteína digestible en la dieta incrementa la cantidad de amoniaco en el rumen y, como consecuencia, la de nitrógeno ureico en sangre (BUN). Estos incrementos han sido asociados con un ambiente uterino alterado y una disminución de la fertilidad (reducción de la tasa de concepción y disminución de la tasa de preñez).

En el estudio realizado por Villa y col., 2006, se presentan los datos del promedio de urea en sangre para animales Brahman estabulados en cuatro regiones de Colombia el cual fue de 7 mmol/litro, y el rango de referencia de 2.6 a 7 mmol/litro. Por tanto, vemos cómo el promedio corresponde al rango superior del valor de referencia, indicando que en los animales, objeto del estudio, existe la tendencia a niveles inadecuados de urea en sangre, con las consecuencias que se derivan de ello. Así, valores elevados en suero en animales clínicamente sanos pueden estar indicando un aporte excesivo de proteína en la dieta.

Los valores elevados en la urea sanguínea se pueden presentar en aquellos casos donde el consumo de proteína degradable o NNP, es alto o cuando hay desequilibrios de energía (Graf, 1993) citado por Villa y col., 1996. Kaim y col., (1983) citados por Elrod y Butler (1993). Ellos encontraron que en vacas alimentadas con un 20 por ciento de proteína cruda en la dieta y valores de urea en plasma de 6 mmol/L, el porcentaje de preñez fue más bajo que en vacas con una dieta del 15 por ciento de PC y un valor de urea de 3.0 mmol/L (Villa y col., 2006).

En hembras se da igualmente el síndrome de la vaca obesa el cual se manifiesta por obesidad extrema, excesiva grasa de cobertura, sobrepeso, disminución de la resistencia a infecciones y un incremento en las afecciones en el periparto. Los signos específicos de la vaca afectada en el periparto son depresión, anorexia (falta de apetito), cetonuria (presencia de cuerpos cetónicos en la orina), debilidad progresiva, extenuación y temperatura elevada asociada a enfermedades infecciosas. Igualmente, las vacas pueden desarrollar las siguientes condiciones: cetosis, hígado graso, desplazamiento de abomaso, indigestión, retención de membranas fetales, metritis, mastitis e infecciones causadas por diferentes microorganismos.

PLos principales hallazgos de patología clínica son recuento disminuido de células blancas, con marcado incremento de neutrófilos banda. El nitrógeno ureico elevado, glucosa sanguínea baja, hay cetonemia, cetonuria, elevación de los ácidos grasos libres y disminución de triglicéridos.

Los hallazgos de necropsia son obesidad generalizada en todo el cuerpo, excesiva grasa de cobertura, grandes depósitos de grasa interna localizada alrededor del corazón, riñón, mediastino, canal pélvico y el omento. El órgano interno más afectado es el hígado el cual está agrandado e hinchado con bordes redondeados  y color pálido debido a la intensa metamorfosis grasa. Al microscopio, los hepatocitos se ven con grandes vacuolas de grasa.

Demás el exceso de grasa en la cavidad pélvica es un factor de distocia, asi como también los depósitos en la glándula mamaria afectan la producción de leche.

En los toros la sobrealimentación, además de las patologías mencionadas anteriormente, afecta la motilidad y morfología espermática, de manera transitoria o permanente, y se piensa que es consecuencia del depósito de grasa escrotal. El crecimiento acelerado debido a los altos niveles nutricionales, provocan osteocondrosis disecante, deformación de huesos y articulaciones en etapas jóvenes, además de laminitis.

La acidosis ruminal por inflamar la mucosa del rumen, la vuelve permeable a microorganismos, que vía sanguínea colonizan las vesículas seminales provocando severas seminovesiculitis.

El hígado graso, degeneración grasa del tejido hepático que afecta el metabolismo general y por tanto también el de las hormonas esteroides sexuales (progesterona, estrógenos, testosterona). La grasa escrotal afecta la termorregulación testicular y la normal espermatogénesis. La impotencia copulatoria por exceso de peso, dolores esqueléticos y pezuñas debilitadas por secuelas de laminitis.

Finalmente, la naturaleza nos está pasando una cuenta de cobro muy costosa con toda la problemática desencadenada a partir de los manejos caprichosos, tendenciosos y artificiales de los esquemas alimenticios a los que sometemos a los animales de pista. Y todo ello nos debería hacer reflexionar en el verdadero sentido de la cría de ganado funcional y productivo. ¿De qué nos sirve el gran campeón o la gran campeona, si no se puede reproducir? Para qué nos sirven las cintas y estandartes, si solo van a ser un recuerdo de un animal que se perdió o murió a causa de los inadecuados manejos? Creo que es hora no solo de reflexionar, sino de tomar decisiones que velen por la fertilidad y la funcionalidad de los ganados de pista.

[author] [author_image timthumb=’on’]http://salesganasal.com/img/autor_ganasal.png[/author_image] [author_info]Servicio al Cliente– En GANASAL, nos hemos propuesto satisfacer las necesidades de nuestros clientes. Por esta razón brindamos asesorías y respuesta a sus inquietudes en el menor tiempo posible. Consultar[/author_info] [/author]Ganasal.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.