Balance Energético Negativo (Parte II)

El balance energético negativo ha sido definido como el déficit  de energía entre el consumo de energía por parte del animal y la energía requerida para el mantenimiento y la preñez (en la vaca gestante) y el mantenimiento y la lactación (en la vaca lactante), mencionan que cerca de 80% de las vacas están en BEN durante la lactancia temprana. El BEN empieza pocos días antes del parto, usualmente alcanza su mínimo a las 2 semanas posparto y se extiende por 10-12 Semanas.

Es evidente que durante la segunda semana posparto existe la emergencia de un folículo dominante (15-17 mm) lo cual demuestra que el desarrollo folicular no es el factor limitante en la falla reproductiva en vacas lecheras.

 Desarrollo de folículo no ovulatorio con baja producción de estrógenos, seguido por una o más ondas de crecimiento folicular (22% animales y 32 d intervalo parto-primer ovulación)

 Desarrollo de folículo dominante anovulatorio, con alta producción de estrógenos que se convierte en quiste (28% y 40-50 días intervalo primer ovulación).

Adicional a la disminución en la pulsatilidad de LH para inducir la ovulación del folículo dominante, se ha sugerido que la disminución de insulina-IGF-I incide sobre la ovulación, ya que se ha visto que la concentración de IGF-I aumenta la sensibilidad de gonadotropinas en folículos controla la producción de estrógenos y progesterona y después de la ovulación actúa sinérgicamente con la LH en el crecimiento y diferenciación del cuerpo lúteo

 La recomendación nutricional para los productores lecheros pretende maximizar el consumo de alimento cerca al parto para preparar al animal para un mayor consumo de alimento inmediatamente después del parto y así reducir los desordenes metabólicos. Así, el manejo nutricional de la vaca lechera en el periodo de transición tiene efectos en eficiencia reproductiva de vacas lecheras.

La práctica tradicional durante el periodo seco consiste en cambiar las vacas de raciones altas en fibra y bajo contenido de energía (60-30 d preparto) y luego suministrar dietas con energía moderada (30 d preparto-parto). Dicha densidad de energía de la dieta se debe incrementar para estimular el crecimiento de la papila ruminal, incrementar la absorción de ácidos grasos volátiles y finalmente incrementar la población microbiana a dietas con mayor densidad  En el posparto, la dieta cambia a una dieta con alta energía y bajos niveles de fibra con el objetivo de copar las altas demandas de nutrientes para producción de leche..

 

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